Tema 7 (segunda parte): Los Personajes (II)

La Creación de Personajes: Los secundarios

El séquito del protagonista

Tras hablar del protagonista y de cómo crearlo de la manera más completa posible, ahora nos
toca tratar al grupo de personajes que apoyarán o dificultarán el camino del protagonista por
la trama: los secundarios.

En nuestra obra todo debe de girar, de una manera u otra, alrededor de nuestro protagonista o
del objetivo de este (ampliaremos este punto en próximas clases). Los secundarios, por tanto,
tienen que servir para, por su acción, omisión o reacción, mover los acontecimientos para
ayudar a seguir la trama o conocer datos relevantes de la misma.

Es difícil, en muchas ocasiones, saber si hablamos de protagonista o secundario. Poniendo un
ejemplo clásico, ¿Sancho Panza es co-protagonista o secundario? La respuesta para nosotros,
lectores del Quijote, esta llena de interpretaciones y puntos de vista. Unos dirán que no, que
el único protagonista es Don Quijote, dado que la trama gira alrededor de él y las decisiones
principales las toma él. Sin embargo, otros aludirán al papel de guía y conciencia de Sancho,
sin el cual Don Quijote no hubiera seguido ciertos caminos. Sea cual sea nuestro punto de
vista al respecto, el tratamiento de protagonista o secundario a un personaje se lo da el autor.

Nos encontraremos ocasiones que un secundario pasa a ser protagonista a mitad de la
historia. ¿Le quita valor a su participación en la obra? Ni mucho menos. Simplemente, los
acontecimientos han hecho que se giren las tornas, que para el bien de nuestra trama, el
personaje cambie de rol completamente.

Sea como sea, un nutrido pero justo grupo de secundarios pueden dar a una trama la vida que
necesita.

Tipo de Secundarios

En la literatura hay tantos tipos de secundarios como necesidades han tenido los autores en
sus tramas. Sin embargo, algunos estereotipos se han mantenido con el paso de los siglos,
sirviéndonos de guía para plantearnos el reparto que acompañará a nuestro protagonista.
Veamos algunos ejemplos.

El Antagonista

El antagonista vendría a ser el personaje, grupo de personajes e incluso a veces las fuerzas
naturales y/o cósmicas que se oponen al protagonista principal de la historia. Cabe recordar
que el antagonista necesariamente no tiene que ser siempre un humano ni tampoco "bueno" o
"malo". Puede también representar algún elemento psicológico o místico.

En más de una ocasión, cuando queremos hacer una buena historia, la creación de un buen y
completo villano nos puede dar lugar a un juego infinito de posibilidades. No nos es extraño
el que en múltiples obras haya sido más famoso el villano que el protagonista.

El Secuaz

Inseparable compañero o sirviente del antagonista, hace las veces o de mano ejecutora o de
consejero del antagonista. Sin embargo, sus decisiones nunca deben de tener más peso que las
del antagonista.

Hay alguna honrosa excepción como “El antagonista era un mero títere. El antagonista en
realidad era el secuaz”, en la que deberemos dar ciertas pistas al lector durante el libro de
dicha condición, para darle la posibilidad de adivinarlo. Si no, se sentiría estafado, al creer
que esto es algo que nos hemos sacado de la manga a última hora.

El Compañero Fiel

Amigo del protagonista, servirá de apoyo durante la trama, celebrando en los éxitos y
animando en las derrotas. En múltiples ocasiones puede servir de consejero o guía del
protagonista, dentro de que, para él, su principal misión es apoyar a su amigo y hacer lo
posible para que no le pase nada.

El amado

Actúa como el Compañero Fiel, pero, sin embargo, entra el elemento del amor, que lleva la
relación con el protagonista a límites insospechados. Pensar en una relación de pareja y
quedaros con los múltiples altibajos por los que puede pasar. Esos altibajos pueden ser o eje
de la trama, en caso de una historia romántica, o una subtrama muy interesante.

El antagonista, sobretodo en las tramas románticas, tendrá de objetivo al personaje amado del
protagonista. En ese conflicto de intereses puede estar la clave para crear una buena trama.

El Maestro

Su papel, de guía y corrector del protagonista, fortalece a este y le dota de mayores armas
para luchar contra los obstáculos. En ocasiones se usará para cuando el protagonista se
encuentre ante un obstáculo insalvable en su condición actual, necesitando aprender del
maestro lo que necesita para avanzar.

Habrá historias en las que el maestro sea nuestro protagonista. En ese caso entraría en juego
el personaje del Aprendiz, al que nuestro personaje principal tendrá que aleccionar.

El Traidor

Excepto el antagonista, cualquiera de los personajes anteriormente citados puede convertirse
en un traidor, el cual traiciona sus objetivos conocidos públicamente para llevar a cabo otros
objetivos más ocultos. El traidor, sin embargo, no tiene que ser tomado siempre por malo,
dado que es un personaje que puede traicionar a cualquier bando. Un secuaz podría pasarse
perfectamente al bando del protagonista, por objetivos o intereses que creamos adecuados a la
trama.

Estos son sólo algunos tipos de secundarios. Sin embargo, podremos crear todos los
secundarios que sean necesarios para nuestra trama y su implicación en la misma puede ser
desde una frase hasta toda la historia. Es vuestra decisión.

La Creación de Secundarios: el Árbol de Relaciones

El esquema de creación de personajes que dimos en la pasada clase podemos perfectamente
seguirlo cuando creemos a nuestros personajes secundarios. Sin embargo, ¿es necesario
seguir TODO el proceso con TODOS los secundarios? Prioricemos. Aunque lo ideal sería
que hiciéramos biografías completas de todos los personajes, no es necesario. Dependerá de
la ambición de vuestra historia. Si pensáis hacer el nuevo Señor de los Anillos, ¿es necesario
describir detalle por detalle a cada uno de los orcos que aparecen? En ciertos momentos
generalizar o simplificar la creación nos puede ayudar a ganar un tiempo precioso para
ampliar la información de un personaje importante. Todo esto dependerá de vosotros y de lo
que os pida vuestra historia.

Sin embargo, hay una herramienta que os puede servir para definir claramente donde esta
colocado cada personaje en la trama: el Árbol de Relaciones. Esta herramienta se usa
normalmente cuando tenemos un gran número de personajes, dado que en el proceso de
escritura podemos llegar a olvidar que pintaba unos u otros.

Su realización es sencilla. Pongamos en medio el nombre de nuestro protagonista y, debajo,
su papel en la historia y su objetivo principal. Después, pongamos el nombre del antagonista,
su papel y su objetivo principal, a unos centímetros del protagonista. ¿El objetivo del
antagonista es acabar con el protagonista? Unamos ambos personajes con una flecha del
antagonista al protagonista indicando el eje de esa relación por parte del villano, que en este
caso sería acabar con él. ¿El objetivo del protagonista, sin embargo, es irse con su amada?
Pues añadamos también los datos de la amada, como los datos del protagonista y del
antagonista y unámoslo.

Simplemente debemos realizar un esquema en el que coloquemos a todos nuestros personajes
y, a través de flechas, con diferentes colores o formas, indicar que tipo de relación tiene con
otros personajes.

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