Clase 08. Psicología del personaje.

A la hora de planificar la psicología y aspecto de nuestros personajes, debemos primeramente tener claro qué lugar va a ocupar cada uno de ellos en nuestro cómic. Más allá de una simple división entre el prototípico “bueno” y el prototípico “malo” de la historia, podemos encontrar toda una subdivisión de roles en la que habremos de ubicar a nuestros personajes, dependiendo siempre de la función que estos desempeñen en la trama. Esta subdivisión de roles, independientemente de si nuestros personajes ocupan o no el “lado oscuro” de la aventura, debe ir acompañada también de unas características definitorias propias que ayudarán a diferenciarlos unos de otros, tanto en el apartado gráfico como en el psicológico.
Para ilustrar los distintos tipos de personaje, su psicología y el espacio que ocupan dentro de la historia, no hay nada mejor que recurrir a las aventuras de grupo, de las que destacaré dos grandes divisiones: la Hermandad y el Supergrupo.

La Hermandad

Este tipo de grupo, nacido en un lugar muy, muy lejano de las páginas de cómic, ha encontrado diversas adaptaciones a lo largo de las últimas décadas, algunas de ellas tan sorprendentes que sólo podríamos reconocerlas tras un detallado análisis. La Hermandad más representativa incluiría el siguiente set de personajes:

El héroe.

Joven e inexperto. Uno de los personajes más vulnerables de la Hermandad, pero que, al mismo tiempo, mayores cambios experimentará durante la aventura, si lo comparamos con sus otros compañeros de viaje, quienes, al final y haciendo balance, no parecerán otra cosa que un mero apoyo de este personaje. El héroe debe encarnar una serie de valores idealistas de honor, justicia y valentía que, en muchas ocasiones, no compartirá en su totalidad con sus camaradas pero que le servirán de ánimo y de impulso en esos momentos de mayor debilidad o peligro en los que la suerte parezca haberle abandonado. Su arrojo puede en muchas ocasiones ser catalogado de insensatez, por lo que los consejos y el respaldo del resto de integrantes de la Hermandad le servirán de guía y de incalculable ayuda para completar su aventura. En cuanto a sus características gráficas cabe destacar una ligera inferioridad física (delgadez, menor estatura) comparado con la mayoría de (que no todos) los personajes. Esta complexión sigue un modelo más próximo al del adolescente, pero puede variar al final de la historia en consonancia con su adquisición de experiencia.

El paladín de trágico pasado.

De psicología radicalmente opuesta a la de nuestro héroe y, por tanto, el que mayor contraste ofrece con él. Sin embargo, al compartir los dos una visión similar de la justicia (no sin ciertas diferencias) compartirán también el mismo bando en la aventura y llegarán a luchar codo con codo. Su gran experiencia en la vida, a un lado y a otro de la ley, le convierte en un ser desconfiado y prudente, lo que servirá de gran ayuda a nuestro héroe a quien el paladín verá en el fondo, por mucho que le cueste reconocerlo, como a una especie de hermano pequeño, no pudiendo evitar, en consecuencia, protegerlo como tal incluso a costa de su propia vida (cosa que sorprenderá a ambos). Su picardía contrasta con la ingenuidad del héroe (que a veces llegará a odiarlo por su falta de escrúpulos), así como el idealismo a ultranza de éste último contrastará con el escepticismo del primero. Suele ser algo más alto y fornido que el héroe, no sólo porque, como adulto, le supera en edad sino, quizá, debido a esa lucha constante que ha caracterizado para bien y para mal su vida y que le ha hecho madurar. Sin embargo, su complexión no será tan formidable como la de…

El fortachón.

En la Hermandad, este personaje suele estar representado por el enano quien, aún a pesar de su tamaño, demuestra tanto o más arrojo en la batalla como sus compañeros. Esto es, en parte, un resultado de la propia naturaleza guerrera de su raza pero, quizá, puede representar también un intento de compensar la teórica desventaja que supone su estatura. Físicamente, además de su corta estatura, suele caracterizarse por su anchura en las proporciones o la nariz chata (reflejo de su naturaleza guerrera).

El enigmático arquero.

Sobrio, disciplinado. Donde pone el ojo pone la flecha. Compensa con su prudencia y su inteligente perspectiva de los acontecimientos el arrojo visceral del fortachón.

El mago.

Representa no sólo el gran poder más allá de la mera fuerza física o la habilidad con las armas sino ese otro gran poder capaz también de grandes prodigios que es la razón. En él, magia y razón son dos caras de una misma moneda y una no podría ser sin la otra. Su experiencia es la del anciano

La pareja cómica.

Contribuyen a aliviar la tensión dramática de la acción.

La guapa.

Personaje paradójicamente moderno para la época en que fue concebido. Independiente, resuelta, enigmática y atractiva.

El traidor.

Necesario en toda historia épica y de acción para provocar un giro inesperado en el desarrollo de la trama.

El Supergrupo

Actualización de la anterior, presenta sin embargo grandes diferencias respecto de la primera. Los papeles anteriormente descritos pueden aplicarse también a los del supergrupo, sólo que, ahora, algunos de los integrantes de esta versión moderna podrán englobar varios de los de la Hermandad.

El líder.

Aúna los valores idealistas del héroe y la experiencia del paladín, pero sin la ingenuidad del primero ni el escepticismo del segundo. Como el mago, representa el gran poder de la razón aunque, curiosamente, puede coincidir con el paladín en que ambos poseen un tormentoso pasado que marcará su vida.

Ejemplos:
Reed Richards (4 Fantásticos) se siente responsable por haber arriesgado y cambiado para siempre la vida de sus amigos, llegando alguno de ellos (Ben Grimm) a sufrir graves secuelas. Por encima de su lucha contra el mal, Richards consagrará su vida a encontrar la cura que devuelva a su amigo a la normalidad.
Superman (JLA) huérfano, sin patria, el eterno extranjero, adolece de un constante sentimiento de desarraigo que no puede mitigar aún a pesar de ser el héroe más admirado de la Tierra.
Capitán América (Vengadores), fuera de su tiempo, pertenece a otra época anterior (segunda guerra mundial) tan pasada y tan lejos del presente y la realidad como los mismos valores que él personifica. Comparte con Superman ese constante sentimiento de desarraigo que le da el saberse lejos de casa y haber perdido para siempre a los suyos. Es el eterno soldado prisionero en una época en que las guerras (especialmente después de Vietnam) ya no son vistas por la mayoría como una heroica cruzada sino como una lacra de desgraciadas consecuencias.

El fortachón.

Refleja características de la complexión física del de la Hermandad como la anchura en las proporciones o la nariz chata (reflejo de su naturaleza guerrera) pero, muy a diferencia de éste, el del supergrupo suele presentar una gran estatura, superior incluso a la del resto de sus compañeros superheróicos. Comparte con el enano su arrojo casi inconsciente en la batalla, siempre es el primero en apuntarse a “la hora de las tortas” y el último en darse cuenta de que la lucha ha terminado. Sin embargo, pese a su querencia por la lucha, ambos poseen un gran corazón y muestran en ocasiones una sensibilidad hacia los más débiles (mascotas, niños, ciegos, etc.) que contrasta con la rudeza del personaje. También, como la pareja cómica, contribuye con su humor o torpeza a aliviar la tensión dramática de la acción.

Ejemplos: Ben Grimm (4 Fantásticos), Hulk (Vengadores, Defensores), Sasquatch (Alpha Flight)

El gracioso.

Sería el equivalente a la a pareja cómica, contribuye a aliviar la tensión dramática de la acción, rasgo que comparte con el fortachón del supergrupo, aunque a diferencia de éste no presenta toda su capacidad de empatía y sensibilidad. Comparte rasgos físicos con el arquero de la Hermandad, si bien, lejos de compartir también la prudencia de este último, adolece de una verborrea e inconsciencia que puede meterle en líos muy a menudo.

Ejemplos: Johnny Storm (4 Fantásticos), Ojo de Halcón (Vengadores)

La chica.

Suele representar unos ideales de belleza y feminidad excesivamente estereotipados. A diferencia del personaje femenino de la Hermandad, se concibió en sus orígenes como mujer frágil y dependiente del resto de personajes masculinos, fruto de la época en que le tocó nacer. Si bien, afortunadamente en los últimos años, este tipo de personaje refleja cada vez una mayor independencia y un comportamiento más realista y acorde con nuestro tiempo.

Ejemplos: Sue Richards (4 Fantásticos), Bruja Escarlata (Vengadores), Valkiria (Defensores)

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