Clase 04. El Retrato I

El retrato

El retrato es una de las partes más importantes del dibujo del cuerpo humano. El correcto retrato ayudará tanto al reconocimiento del personaje como a que la anatomía resulte más realista. Además, la fisonomía nos será de gran utilidad a la hora de caracterizar o poner expresión a un rostro..

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La cabeza

La cabeza está compuesta por una serie de huesos y músculos que se pueden dividir en dos partes, la cabeza y la cara. Los huesos son pequeños, pero resistentes, y los músculos también son pequeños y cortos, pero sirven para crear el conjunto de expresiones de la cara.
El cuello está compuesto de músculos muy poderosos destinados a soportar el peso de la cabeza.

Esquema esquelético – muscular de la cabeza

Huesos

  • Huesos del cráneo
    • Hueso frontal
    • Huesos parietales (2)
    • Hueso occipital (foramen mágnum)
    • Huesos temporales (2)
    • Esfenoides
    • Arco cigomático
  • Huesos de la cara
    • Huesos cigomáticos (2)
    • Huesos lacrimales (2)
    • Huesos nasales (2)
    • Vómer
    • Maxilar
    • Maxilar inferior
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Músculos

  • Músculos de la cabeza
    • Frontal
    • Occipital
    • Temporal
    • Auricular
  • Músculos de la cara
    • Orbicular del ojo
    • Piramidal de la nariz
    • Nasal
    • Elevador del labio superior
    • Cigomático
    • Risorio
    • Depresor del ángulo de la boca
    • Depresor del labio inferior
    • Mentoniano
    • Buccinador
    • Masetero
    • Orbicular de los labios
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Esquema esquelético – muscular del cuello

Huesos

  • Columna vertebral (7 vértebras cervicales)

Músculos

  • Esternohioideo
  • Omoideo
  • Esternocleidomastoideo
  • Trapecio
  • Cartílago tiroides (nuez)
  • Cartílago cricoides
  • Traquea

La cara

La cara es la parte del cuerpo con la que realizamos algunas de las tareas más importantes para el ser humano. Además de ser el lugar donde se ubican casi todos los sentidos (el sentido del tacto se extiende por toda la piel), es la parte con la que más comunicación no verbal expresamos.

Los ojos

Los ojos son dos órganos que detecta la luz, siendo la base del sentido de la vista. El ojo recibe los estímulos de los rayos de luz procedentes del entorno y los transforman en impulsos nerviosos. Estos impulsos llegan hasta el centro cerebral de la visión, donde se descodifican y se convierten en imágenes.

Visiblemente podemos distinguir tres partes dentro del ojo:

  • Globo ocular
  • Iris
  • Pupila
  • Lagrimal

Además, forman parte también del ojo tanto los párpados, como las cejas y las pestañas.

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El globo ocular mide unos 25mm de diámetro y tiene una forma esférica ligeramente achatada. Está envuelto por una membrana compuesta de varias capas, la esclerótica (capa exterior), la coroides (capa media) y la retina (capa interior). La parte anterior está cubierta por la córnea, una membrana transparente que deja pasar la luz. La zona blanca visible del ojo es la esclerótica.
El iris es la membrana coloreada y circular del ojo que separa la cámara anterior de la cámara posterior. Posee una apertura central de abertura dilatable y contráctil de color negro: la pupila. El iris está constantemente activo, permitiendo a la pupila dilatarse o contraerse. Esta función tiene como objetivo poder regular la cantidad de luz que llega a la retina.
La coloración del iris variará según la cantidad de pigmentación que se encuentre en él; así, a menor pigmentación, el ojo será más claro. La ausencia de pigmentación (albinismo) producirá ojos rojizos o rosados.

La glándula lagrimal o lagrimal es una glándula secretora que se aloja en la fosa lagrimal de cada órbita ocular. Su función es producir las lágrimas, que están formadas por agua, cloruro de sodio y albúmina. La función de la secreción es mantener limpia y húmeda la superficie del ojo y actuar como lubricante para facilitar el movimiento de los párpados.

El párpado es un pliegue musculoso móvil compuesto por la membrana palpebral, el tarso (el esqueleto del ojo); el músculo orbicular, que le da su movilidad; y la piel exterior. Su función es la protección del ojo y la humectación del mismo mediante la repartición de las secreciones lagrimales. Las pestañas son pelos unidos a los párpados cuya función es proteger los ojos. La ceja es una línea de pelos (de aproximadamente 2 cm de longitud) sobre el ojo. La ceja sirve para proteger al ojo del sudor que fluye por el rostro, de la irradiación solar y de agresiones exteriores como el polvo o la arena, apoyando también la función de las pestañas.
El color de la ceja y la pestaña es generalmente negro o castaño oscuro, pero aquellos muy rubios o pelirrojos tienen las cejas rubias. También se puede dar el caso de que una persona posea cabello claro y cejas oscuras, aunque el caso contrario es muy infrecuente.

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La boca

La boca, también conocida como cavidad bucal o cavidad oral, es la abertura a través de la cual ingerimos los alimentos y ejercemos el lenguaje.

Está compuesta por varias partes que son visibles:

  • Labios
  • Dientes
  • Lengua
  • Encías
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Los labios son la puerta de entrada del aparato digestivo y la apertura anterior de la boca. Presentan una porción muscular central, de músculo carnoso, recubierta por fuera por piel y por dentro por una mucosa.
Los labios pueden tener muchas formas dependiendo de la raza, la edad y el sexo, ya que son más carnosos en la infancia que en la vejez, y las razas negroides y australoides suelen tenerlos más grandes. Su color suele ser entre rosado claro y marrón, aunque por lo general son de color rojo pálido.

Los dientes son órganos duros de tejido calcificado localizados dentro de la boca. Es el tejido más duro del cuerpo. Están formados por la corona y la raíz, que se encuentra dentro de la encía. La corona está recubierta por el esmalte, la parte blanca que recubre la corona, debajo del cual se encuentra la dentina, tejido menos duro y de color amarillento.
Los dientes se utilizan para la masticación o trituración de los alimentos y para la correcta pronunciación de las palabras.
Hasta los 8 o 9 años de edad, la especie humana sólo posee 20 dientes, la llamada dentición temporal o dentición caduca, comúnmente denominada de leche, que será sustituida por un total de 32 piezas que constituirán la dentición definitiva o dentición permanente.
Los dientes pueden ser blancos o amarillentos y son un síntoma que identifica claramente la salud de una persona. Curiosamente, existe una cierta incomodidad a la hora de ver dibujados los dientes de una persona, hecho que se suele ser considerado como señal de maldad, incomodidad o mueca. Por ello, muchos dibujantes no dibujarán los espacios entre dientes y se confomarán con mostrar una línea clara.

La lengua es un órgano móvil situado en el interior de boca que desempeña importantes funciones como la ayuda a la masticación y deglución, el lenguaje y el sentido del gusto. Además es el órgano mas fuerte del cuerpo humano.

La encía es un tejido del interior de la boca, que cubre las mandíbulas, protegiendo y ayudando a sujetar los dientes. Las encías son visibles al levantar los labios; su coloración, si están sanas, es entre rosácea y rojo pálido con los dientes firmemente sujetos.

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La nariz

La nariz es una protuberancia que forma parte del sistema respiratorio. Es el órgano del olfato y la entrada del tracto respiratorio.

Dentro de su estructura, la podemos dividir en varias partes:

  • Tabique nasal
  • Fosas nasales
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La nariz se divide en dos compartimientos separados por el tabique nasal, los cuales tienen dos orificios de salida denominados narinas. Por el otro lado, la nariz termina en unas aberturas que comunican con la faringe llamadas fosas nasales. El tabique nasal está constituido de cartílago, al igual que las fosas nasales, aunque la parte superior de la nariz y los laterales del puente están formados por hueso.
Las paredes nasales están revestidas por mucosas que tienen como función el acondicionamiento del aire inhalado. Además, la mucosa atrapa y quita el polvo y los gérmenes del aire cuando se introducen en la nariz.

Las fosas nasales son las aberturas por las cuales el oxígeno se introduce en el cuerpo y se elimina el dióxido de carbono.

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Las orejas

Cuando hablamos de las orejas nos referimos a la parte carnosa que rodea el conducto auditivo, también llamado pabellón auditivo, pabellón auricular o aurícula.

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El pabellón auricular es una estructura cartilaginosa (compuesta por cartílago y piel) cuya función es captar las vibraciones sonoras y redirigirlas hacia el interior del oído. Esta estructura helicoidal canaliza el sonido como un embudo y produce que la audición sea correcta.
Las orejas presentan variedad de tamaños, aunque suelen ser más pequeñas en las mujeres que en los hombres.

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El pelo

El pelo cubre todo el cuerpo a excepción de las plantes de manos y pies, los pezones, los labios y algunas zonas de los genitales. Crece en pequeños tubos llamados folículos, y están formados por células impregnadas de queratina. Además, una glándula sebácea desemboca en cada folículo, proporcionándole una capa de grasa protectora.

La función del pelo es la de la protección de la piel contra el frío y los elementos. La contracción de los músculos hace que el pelo se erize, cambiando así su ángulo con relación a la piel. Este proceso incrementa las posibilidades aislantes de la cubierta del pelo, proporcionando así un mejor abrigo.

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El pelo de la cabeza crece hasta 12,5 cm al año, mientras que el crecimiento en el resto del cuerpo es mucho más lento. La vida de un cabello dura de 2 a 6 años, tras la cual cae y es sustituido por otro.

Peinados

Con el pelo se pueden crear multitud de peinados y recortes, y esto ha tenido una gran importancia social.
Un corte de pelo implica diferentes tipos de intervenciones sobre los cabellos, entre las que cabe citar cortar, alisar, trenzar, depilar, teñir, decolorar, mezclarlos con cabellos falsos (ya sea mediante una peluca o extensiones postizas) o adornarlos de formas más o menos sofisticadas que dependen de las distintas culturas y las civilizaciones.

El tipo de peinado es también una señal de identidad cultural, social e incluso étnica, y puede ser usada como una forma de ilustrar un estatus social o como forma de individualizarse. Por todo ello, tiene gran influencia en el corte de pelo la moda de cada momento en la sociedad.

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Los hombres y las mujeres tienen de forma natural el mismo tipo y cantidad de cabello. Existen algunas diferencias en cuanto a la tendencia a la caída del cabello por la edad, que es más común en el caso de los hombres. Por otro lado, el género suele influir desde un punto de vista social, distinguiéndose en muchos casos el tipo de corte de pelo socialmente aceptado para hombres y para mujeres. Los hombres occidentales, por ejemplo, tienden siempre a llevar el pelo más corto que las mujeres.

Historia del peinado

Mundo antiguo

En las sociedades primitivas el estilo de peinado más simple, el que llevaba la mayoría de las personas, era el de llevar el pelo bien rapado bien largo, a menudo sujeto con bandas de tela. Los aristócratas desarrollaron distintivos y otros estilos más complejos. Por ejemplo, las mujeres nobles de Sumeria, se ponían en el pelo pesados moños con redecillas, rulos y trenzas que enrollaban alrededor de la cabeza o los dejaban caer espesos sobre los hombros. Además, los espolvoreaban con polvo de oro o almidón aromático amarillo, y lo adornaban con alfileres dorados y otros ornamentos. Los hombres de Babilonia y Asiria se teñían de negro sus largos cabellos y sus barbas cuadradas, y los rizaban con pinzas de rizado. Los nobles persas también se rizaban el pelo y la barba y las teñían con henna rojo.

Los nobles en Egipto se cortaban el pelo muy apuradamente, tanto hombres como mujeres. Más tarde, por limpieza y por el cálido clima, se empezaron a afeitar la cabeza con navajas de bronce. En ocasiones ceremoniales, para protegerse del sol, llevaban grandes pelucas negras. Éstas eran cortas y con pequeños rizos o largas y llenas de rizos y trenzas, y ambas se adornaban con alfileres abultados de marfil, bandas, flores frescas u ornamentos de oro. Los hombres se afeitaban la cara y llevaban rígidas barbas falsas.

En la Grecia clásica los hombres llevaban el pelo corto y a menudo barba, aunque más tarde comenzaron a afeitarse. Las mujeres llevaban el pelo largo y se echaba hacia atrás de forma floja o se ataba en un recogido, que adquirió poco a poco una forma semejante a la de un melón. Ambos sexos llevaban bandas, y las clases más altas se rizaban el cabello. Algunas mujeres se teñían el pelo de rojo (en Atenas, incluso se lo podían teñir de azul, empolvado con polvos de color blanco, oro o rojo), y otras lo adornaban con flores, lazos y tiaras enjoyadas.

En la austera Roma republicana, hombres y mujeres utilizaban los estilos simples griegos, pero durante la época del Imperio, las clases altas usaban rizadores y los hombres espolvoreaban su pelo con polvo coloreado o con polvo de oro. Las mujeres teñían su pelo recogido con jabón amarillo o llevaban pelucas negras o doradas, hechas de pelo de bárbaras capturadas. Su pelo estaba amontonado en lo alto con rizos y trenzas, a veces montado en una estructura metálica en forma de arco.

El mundo musulmán y los países orientales

Entre los musulmanes, el pelo suele ser modestamente oculto en público por un turbante o un fez para los hombres, y por un velo para las mujeres. Ambos sexos acuden a sus respectivos baños públicos, donde los hombres son afeitados (a veces la cabeza entera salvo un largo copete) y se recortan las barbas. El pelo largo de las mujeres es lavado y a menudo se enjuaga con henna.

En China, los hombres tradicionalmente se afeitaban el pelo de la parte frontal de la cabeza y se peinaban el pelo restante en una coleta trenzada con crin de caballo o seda negra. Llevada por los manchus e impuesta en los chinos en el siglo XVII como un signo de sumisión, la coleta se convirtió en un símbolo de dignidad y hombría. Tirar de ella suponía un grave insulto. Las mujeres chinas se peinaban el pelo hacia atrás, a veces sujeto por una banda, y se lo ataban en un nudo bajo que podía decorarse con peinetas enjoyadas, alfileres o flores. Las chicas solteras llevaban trenzas largas.

En Japón, los hombres se afeitaban la parte frontal y superior de la cabeza, dejando una pequeña y dura coleta en la parte de atrás de la coronilla. El pelo de las mujeres durante el periodo medieval se mantenía suelto y caía por la espalda. En el siglo XVII, el pelo de la mujer se recogió y se compuso con peinetas, barras, lazos y largos y ornamentados alfileres, revelando la nuca que se consideraba especialmente atrayente. Los peinados lacados de las geishas, que a menudo eran pelucas, eran especialmente elaborados.

África

Los africanos desarrollaron complejos peinados que indicaban el estatus. Algunos se afeitan la cabeza de forma compleja, se tiñen el pelo con tierra roja y grasa, lo destiñen con amoniaco o lo endurecen con excrementos. Entre los masais, por ejemplo, los varones no guerreros y las mujeres se afeitan las cabezas, mientras que los guerreros se atan la parte delantera del cabello en tres secciones hechas de pequeñas trenzas, mientras que la parte posterior del pelo se la dejan en una coleta que les llega por la cintura. Las mujeres mangbetu se arreglan delgadas trenzas sobre una estructura cilíndrica con forma de cesta y con la parte superior acampanada y la llenan de largas agujas planas de hueso, las mismas que usan para asearse las uñas. Ambos peinados llevan horas de preparar y no se tocan durante semanas. Más simples son los peinados de las chicas miango, que llevan el pelo cubierto por un pañuelo y se lo peinan hacia atrás en una larga coleta atada con ramas llenas de hojas, o el de las chicas ibo, que se afeitan la cabeza y más tarde dejan que el cabello crezca de acuerdo a un elaborado patrón marcado en sus cráneos.

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América precolombina

En la época precolombina, los indios de la Costa Este de Norteamérica generalmente se afeitaban la cabeza entera con cuchillos de piedra o concha, a excepción de una cresta o zona de pelo en la parte superior de la cabeza. Los indios de las llanuras llevaban dos trenzas largas, como generalmente llevan las mujeres indias.
En el sur, en regiones más civilizadas, se desarrollaron peinados más complejos, como los grandes arreglos florales de capullos aplastados en forma de espiral sobre las orejas de las jóvenes casaderas hopis. Las mujeres mixtecas se arreglaban el pelo en un moño debajo de un turbante con cuernos, mientras que las mujeres aztecas trenzaban su cabello con materiales coloreados y las enrollaban alrededor de sus cabezas, como todavía hacen en algunas partes de México.
Entre los guerreros aztecas, una cresta de pelo indicaba que habían tomado muchos prisioneros. Los nobles mayas llevaban altos adornos para el pelo, aunque se afeitaban su cráneo alargado artificialmente. Los jefes incas llevaban el pelo relativamente corto, con una diadema enrollada cinco veces alrededor de la cabeza; los nobles y los comunes tenían el pelo progresivamente más largo y la diadema les daba menos vueltas.

Occidente en la Edad Media y el Renacimiento

Los bárbaros que invadieron Europa después de la expansión del Imperio Romano, llevaban el pelo largo en mechones y también barbas. Desde el siglo IX, los nobles del continente llevaron el pelo corto (hasta el cuello) y se afeitaban la cara. Después de la conquista normanda de los ingleses que aún llevaban pelo largo, la moda continental cambió y se empezaron a llevar las barbas y las melenas rizadas, inclusive rellenas de pelo falso. En los siglos XIII y XIV el pelo se curvaba pulcramente a la altura del cuello, en un estilo “paje”. La moda del pelo “a tazón” que dejaba al descubierto las orejas, se dio a principios del siglo XV y fue sustituido por un estilo “paje” más largo, tosco en el norte y meticulosamente curvado en Italia. El clero se distinguía por la tonsura, que afeitaba la parte superior de la cabeza.

La influencia de la iglesia, animó a las mujeres nobles casadas a ponerse velos sobre sus largas trenzas entrelazadas con lazos y pelo falso. En los siglos XIII y XIV enrollaban sus trenzas sobre las orejas o las ataban con redecillas de oro y plata, u ocultaban el pelo, el cuello y la barbilla con una toquilla de lino. Todos estos peinados se coronaban con un velo o un pañuelo en la cabeza. En el siglo XV, las damas del Europa del norte se depilaban el nacimiento del pelo para que sus frentes parecieran más grandes, y componían forzadamente su cabello por la parte posterior en elaborados tocados puntiagudos y sujetos con alambres. En el cálido clima italiano, las mujeres disponían su pelo en trenzas y aun más al sur, usaban turbantes enjoyados, diademas o gorras. Hombres y mujeres se esforzaban por lograr un tono rubio de pelo, utilizando decolorantes, azafrán, piel de cebolla o, en el caso de las mujeres italianas, sentándose durante horas con un sombrero sin techo al sol.

En el siglo XVI, después de que Francisco I de Francia se quemase el pelo con una antorcha, los hombres llevaron el pelo y las barbas cortos. El pelo de las mujeres estaba remetido bajo duras capuchas (o gorras en Italia), que gradualmente se hicieron más pequeñas, revelando más pelo, como pequeñas y suaves tocas. El pelo frontal se ondulaba alrededor de la cara y se peinaba con aros de metal o rulos. El pelo de la parte posterior se recogía en una redecilla que dejaba a la vista un alto collar. El pelo rubio o pelirrojo en Inglaterra, como la reina Isabel, era muy popular, y el pelo falso y las pelucas se usaban mucho. El pelo se espolvoreaba con harina para las pelucas rubias, polvo violeta para las morenas, y polvo blanco para las grises. Joyas, plumas y orquillas ornamentales daban decoración al cabello.

Siglos XVII y XVIII

En la primera mitad del siglo XVII, los hombres que iban a la moda llevaban el pelo largo y rizado, a menudo aceitoso, y suelto sobre los blanco y anchos cuellos de lechuguinos. Frecuentemente tenían un mechón más largo atado con un lazo, y llevaban pulcros y finos bigotes y finas barbas puntiagudas. Más adelante, los hombres se afeitaron completamente, y cubrieron sus cabezas con gorros en las casas, y con largas pelucas rizadas en público.
El pelo de las mujeres en la primera mitad del siglo era plano en la parte superior con flequillo sobre la frente; a los lados, se agrupaban anchas hinchazones rizadas, en largos rizos montados con alambres; y un tirabuzón en lo alto de la parte trasera decorado con escarapelas o con lino fino o con un sombrero de lazos.

En el siglo XVIII, los hombres continuaban llevando pelucas, pero generalmente más pequeñas y ligeras, espolvoreadas de color blanco. Algunas pelucas poseían una coleta revestida de seda negra, algunas otras estaban trenzadas y otras estaban anudadas por un lazo negro. Algunos hombres llevaban su propio pelo anudado en una coleta.
En la primera parte del siglo XVIII, las mujeres habían ornamentado sus pelucas con pequeños rizos, empolvadas y decoradas con guirnaldas o lazos. Viudas, mujeres de clase media y nobles en su casa, llevaban pequeñas gorras. Hacia 1770 los tocados se construían con relleno de crin de caballo o con celdillas de alambre, se almidonaban, y alcanzaban una altura de un metro. Se adornaban extravagantemente con plumas, ribetes, joyas e incluso simulaban barcos, jardines y zoológicos. Tales construcciones requerían varias semanas de preparación. En la década de 1780 se creó un rechazo contra la formalidad y la extravagancia, y se creó el estilo “erizo” para hombres y mujeres, consistente en una masa suelta y espesa de rizos.

Siglo XIX

La revolución francesa y el Imperio, junto con el gusto por la simplicidad y la antigüedad (Clasicismo), tuvieron un gran efecto en los peinados. Los hombres se cortaron el pelo muy corto, como los emperadores romanos, y las mujeres rizaron su pelo en nudos griegos, con rizos cortos que enmarcaban la cara y, más tarde, distribuyeron por su cabeza blandas trenzas. También llevaban algunas pelucas coloreadas.

Más avanzado el siglo, el hombre comenzó a despreocuparse por su pelo. Los hombres lo llevaban relativamente corto, a veces rizado y untado con aceite de Macasar. La mayoría de los hombres llevaban alguna variedad de bigotes, patillas o barba.
En 1830, las mujeres llevaban la permanente o bucles en la parte superior sujetos con lazos y peinetas, y rizos cortos agrupados en las sienes. Al comienzo de 1840, los peinados eran lisos, brillantes y comedidos, el pelo era engrasado y suavizado en las sienes con largos rizos y más tarde con un pesado rodete de rizos o trenzas en la parte posterior. En 1880, el pelo de la parte delantera formaba un flequillo rizado. En 1890, el copete de la chica de Gibson (obra del ilustrador Charles Dana Gibson) se conformó sobre un relleno haciendo una estructura de alambre para la cara, y recogido por detrás. Rizos, tirabuzones y las ondas onduladas de estilo natural, se conseguían mediante planchas de hierro.

Siglo XX

Como resultado de la Primera Guerra Mundial, las mujeres de todas partes recortaron su cabello como símbolo de su emancipación política y social. Esto fue seguido de una sucesión de peinados cortos y ceñidos y la cabeza inspirados por estrellas de cine, como el estilo “paje” de Greta Garbo o el estilo que tapaba el rostro de Veronica Lake. El pelo corto incrementó la popularidad de la permanente, inventada en 1905.

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Hacia 1950, la invención de los rulos hizo posible el corte italiano, muy corto y por capas. Mientras que las mujeres jóvenes e informales descartaban los sombreros, los peinados hinchados y suaves y los cortes geométricos ganaban importancia. En los años 60 la disponibilidad de pelo de apariencia natural para pelucas (enteras, medias o largas) a buen precio, supuso que casi todas las mujeres tuvieran una o más que mostrara su humor o su gusto.

El pelo de los hombres en el siglo XX fue generalmente corto y simple, inclusive con el pelo de cepillo, y la mayoría se afeitaban por completo. En los años 60, los jóvenes inconformistas tendieron a llevar el pelo más largo y patillas o barbas para completar sus trajes poco convencionales. Algunos llegaron al extremo de parecer salvajes; otros usaban estilos moderados y aseados que dejaban ver la nuca, recortado para alisar la forma de la cabeza.

Vello corporal

El vello corporal es el tipo de pelo que recubre la mayor parte del cuerpo en los seres humanos. Está compuesto de fibras capilares delgadas y cortas, que no superan por lo general los 2 mm. El color del vello puede ir desde el rubio hasta el negro, sin tener por qué tener relación con el cabello.

En la pubertad, y debido a la alta emisión de andrógenos, el vello crece más grueso y normalmente más oscuro en zonas que son sensibles a estas hormonas. Entre estas zonas destacaremos las que conforman el vello facial.

Vello facial

El vello facial es aquel que crece en el mentón, las patillas, las mejillas, alrededor de los labios y el cuello. Este vello se da en casi todos los hombres y de forma leve en aproximadamente un 10% de las mujeres en edad fértil (hirsutismo).

El vello facial, comúnmente conocido como barba, señala el inicio de la pubertad en los hombres y afecta de manera significativa al estatus social masculino según la cultura. Este vello se podrá recortar o adornar según se considerase para adaptarse a las distintas modas o convenciones, especialmente en épocas pasadas.

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Por ejemplo, entre los celtas la barba constituía un signo de virilidad y libertad, ya que los esclavos eran obligados a recortársela. Se sabe que los pueblos germánicos también tenían en alta estima la barba al igual que los celtas. Fueron los romanos en su expansión los que comenzaron a extender la costumbre del afeitado, puesto que los soldados eran obligados a ello por las ventajas que conllevaba (se evitaba que el enemigo pudiera dar un tirón de la barba en la batalla), y dado que el Imperio Romano era una sociedad militar, pronto la mayor parte de los hombres del imperio tomaron la costumbre del rasurado facial.
En la Edad Media, cuando los germanos invadieron los antiguos territorios romanos, volvieron a poner de moda la barba, aunque a partir de este momento sería cuestión de simples modas. Por ejemplo, en el siglo XVI era muy común que los hombres tuvieran barba, mientras que en el XVII y XVIII la moda consistió en afeitarse. Ya en el siglo XIX muchos volvieron a dejar de rasurarse, pero la gran mayoría sólo lucía un bigote. El siglo XX trajo al fin el formalismo de afeitarse. Hoy en día el uso de la barba se atiene sobre todo a la moda vigente.

El canon de la cabeza y la cara

Para dibujar la cabeza y la cara, nos basaremos en un esquema simple, basándonos en unas medidas estándar.

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La cara mide tres unidades y media de alto, y la unidad coincide con el tamaño de la nariz. La parte inferior corresponde con la mandíbula, y la parte superior con la frente, siendo la media unidad la correspondencia con la parte superior del pelo. De ancho, la cara mide alrededor de las tres unidades, normalmente un poco menos ya que ello depende de las orejas. De largo, es decir, de perfil, la cara y la cabeza miden unas tres unidades y media, desde la punta de la nariz hasta la nuca.

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Esta estructura vale tanto para hombre como para mujer, aunque ya que la estructura ósea y muscular de la mujer es menor, los rasgos serán más delicados. Para distinguirlos en el dibujo, usualmente la cara es más redondeada, la boca y la nariz son más pequeñas, los labios son más rellenos, se colocan las cejas más arriba, y los ojos son ligeramente más grandes.

Durante la niñez, la cara tiene unas proporciones distintas, y cambian rápidamente desde el parto hasta la adolescencia. En los bebés, el cráneo es mucho más grande en proporción con la cabeza que en el adulto.

Un año a tres años.

Las unidades de medida de la cara son también tres, pero los rasgos son más grandes. Por ello, estas tres unidades se dividen en dos, y la mitad inferior desde la ceja hasta la barbilla, en cuatro partes, que corresponden a la medida del ojo. Poco a poco, mientras que la parte inferior permanece en el mismo sitio, los ojos y la nariz se alargan hacia arriba.
Ambos sexos son prácticamente iguales.

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De cinco a diez años.

La mandíbula y la barbilla han empezado a crecer, las orejas se desarrollan mucho y la nariz se ha hecho más larga. Los rasgos ya no parecen tan grandes porque la cara ha crecido, y porque los ojos no lo han hecho y han subido hasta casi la mitad de la cabeza. Se siguen conservando las mismas unidades que en la etapa anterior.
Las niñas tienen el rostro más redondeado y los ojos más grandes que los chicos, además de poseer una frente ligeramente más alta. El niño tendrá la barbilla más prominente y las orejas mayores. El peinado influirá mucho.

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De doce a dieciséis años

Durante la adolescencia, la cabeza pasa tener las mismas proporciones prácticamente que las de un adulto. Los músculos y los huesos están bien definidos, de tal forma que las líneas no son tan redondeadas, y la mandíbula y la nariz habrán adoptado su forma adulta. El cráneo habrá crecido, y crecerá ligeramente hasta los veinte años.
Las chicas maduran antes que los chicos, de tal manera que ellas mostrarán antes los rasgos adultos.

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Las variaciones en el esquema principal crean distintos tipos de caras que pueden aportar distintas variantes psicológicas al personaje. Así, la línea de los ojos alta aporta mayor edad, y la nariz pequeña hace que se aparente menos madurez.

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El retrato en el cómic

En el mundo del cómic, se tratará al retrato de distintas maneras, según al estilo al que pertenezca.

Cómic americano

En el cómic americano, el retrato tenderá a ser lo más realista posible pero simplificándolo. Las expresiones tienen su importancia, aunque nunca se salen de un cánones preestablecidos y siguen unas proporciones estrictas.

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Cómic Europeo

En el cómic europeo, la exageración afecta bastante a las caras, sobre todo a la hora de describir al personaje. Así, muchos tienden a tener narices desproporcionadamente grandes, y otros exageran determinados rasgos como los ojos o los labios para dar distintos atributos de personalidad. Las expresiones cobran una gran riqueza de esta manera.

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Manga

El manga debido a su simplicidad reduce el retrato mucho. Sobre todo en los géneros más infantiles o femeninos, se pone gran atención en el cabello y en los ojos (que son excesivamente grandes o largos), mientras que la nariz disminuye y casi desaparece. En otros géneros más “realistas”, aunque se conservan en algunos estilos el interés por ojos y cabellos, se tiende a mantener unas proporciones más reales.

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Cartoon

En el cómic cartoon, se hace especialmente notable el uso de la exageración, así que el rostro tendrá muchísima expresividad. Las proporciones no se respetan y se tiende a jugar con ellas, manteniendo casi siempre los ojos bastante pequeños.

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Ejemplos de retratos

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